No todos los perros se adaptan bien al estresante ritmo de vida urbano. Las variedades más adecuadas no requieren de mucho espacio y saben relacionarse con otros individuos durante los paseos. Además, no necesitan practicar – por lo general- mucha actividad física. ¿Eres citadino y buscas al compañero ideal? En ese caso, te contamos cuáles son las mejores razas de perro para vivir en ciudad.

Boston Terrier

Los Boston terrier son descendientes directos de los Bulldog y de los Terrier, esta variedad se originó en el norte de Estados Unidos. Los perros de esta raza tienen un cuerpo compacto y un manto característico de color blanco y negro, por lo que parece que vayan vestidos con esmoquin.

Son muy amigables con las personas y se adaptarán a ambientes pequeños sin ningún tipo de problema. También establecen buenas relaciones con otros perros y gatos del hogar. Pueden ser algo testarudos a la hora del entrenamiento, pero una vez educados deberían comportarse de forma adecuada.

Spitz Alemán

Provienen de un linaje milenario del centro de Europa. Pese a su tamaño reducido y a su adorable aspecto, se les empleó durante siglos como guardianes. Los Spitz Alemanes pueden vivir en pisos pequeños siempre y cuando realicen una hora de paseo o ejercicio al día. Pueden ser ruidosos, por lo que deberás controlar su tendencia a ladrar. También se recomienda que tengan una sociabilización temprana para moderar su desconfianza natural hacia los extraños.

Pomerania

Descendientes del Spitz Alemán, aunque de cuerpo más pequeño y frágil, son una de las variedades domésticas preferidas de las clases altas. Son amorosos, tiernos y adoran los mimos. Su mayor disfrute es pasar tiempo junto a los suyos; por el contrario, odian la soledad. Los Pomerania no son recomendables para personas que pasan mucho tiempo fuera de casa, pues desarrollaran ansiedad por separación. Son una excelente opción para el entorno urbano por su tamaño compacto y sus necesidades moderadas de ejercicio.

Caniche

¿Sabías que uno de los canes urbanos por excelencia tiene un pasado como recuperador de aves? Esta variedad, en la Edad Media, era empleada para la caza de patos, pero con los años se adaptó al ámbito urbano. Está considerada como una de las razas que más rápido aprende y que mejor se relaciona con las personas. Los Caniche son extremadamente leales con su círculo familiar. Su pelaje hipoalergénico y su pérdida de pelo moderada es otro punto a su favor si buscas un perro que ensucie poco.

Bulldog Francés

La combinación de los Bulldog ingleses y los rateros parisinos dio como resultado estos pequeñajos rechonchos y amigables. Reconocibles por sus patas traseras más largas y sus orejas de murciélago, establecen una intimidad increíble con quienes les crían.

Los perros de raza Bulldog Francés están habituados a las grandes capitales y no tendrán problemas para vivir en ciudades. Tampoco necesitan mucha actividad física ni demasiado espacio, pues son felices estando arremolinados junto a los suyos. Pueden ser, eso sí, algo territoriales con otros perros.

Coton de Tulear

Estos perros, nacidos en la isla de Madagascar, serán muy felices viviendo en un lugar poblado. Tienen una inteligencia excepcional, por lo que adaptan sus necesidades de ejercicio y espacio a las preferencias de su familia.

Son de tamaño compacto y no tendrán problemas en vivir en un piso de ciudad o en una casa pequeña. No necesitan mucho ejercicio y, más bien, preferirán estar dentro de casa sentados a tu lado. No obstante, deberás ofrecerle a tu Coton de Tulear algo de actividad. Durante los paseos establecen buenas relaciones con otros canes, pues son sociables por naturaleza.

Crestado Chino

Pequeños y con un pelaje llamativo, estos canes de ascendencia oriental son grandes compañeros para familias y personas de todas las edades. Se adaptan muy bien a vivir en espacios reducidos y no demandan demasiado esfuerzo físico.

Los Crestados Chinos pueden ser algo sobreprotectores, ya que son muy apegados a sus preferidos del hogar. Pueden convivir con otras razas, aunque no es aconsejable que lo hagan con perros de fuerte instinto cazador, ya que pueden verlos como presa.

Chihuahua

Los más pequeñines del universo canino son unos candidatos inmejorables para la vida de ciudad. Pero, además de su tamaño, son adecuados para un entorno urbano por su inteligencia y adaptabilidad.

Se trata de una buena opción para aquellas personas que viven solas, al ser compañeros fieles y cariñosos que ayudan a mitigar la soledad. El Chihuahua tiene un temperamento algo territorial, por lo que pueden ser un poco celosos de su familia. Por eso, es importante que tengan una socialización adecuada para que puedan relacionarse de manera saludable con otros ejemplares y personas.

Bóxer

Criados en sus orígenes como perros guardianes, actualmente son una de las razas más afectuosas. Poseen una personalidad adorable, por lo que son muy queridos por todos los miembros del grupo familiar. Pueden vivir en espacios reducidos, aunque tienen mucha energía; deberás encauzarla a través de deportes caninos o de varias salidas diarias.

El Bóxer responde bien al acercamiento de otras personas o a perros extraños. El entrenamiento es algo más complejo y requiere de firmeza, ya que tienden a ser un tanto tercos y buscan hacer las cosas a su manera.

Lebrel Afgano

Estos lebreles de tamaño mediano pueden ajustarse al ritmo de la ciudad. Originalmente utilizados para la caza, la variedad se fue adaptando a la vida doméstica. Un bonito pelaje y su nariz afilada son dos de sus rasgos más característicos. Pese a su altura, dentro de casa se comportarán de manera tranquila, disfrutando de la compañía de su familia y de la comodidad del sofá. Sociables y amables con otras razas, se recomienda que salgan siempre bien atados para que no se escapen.

Galgo

Quizás no esperabas encontrar esta raza en la lista de perros para vivir en la ciudad, pero lo cierto es que los galgos son muy versátiles y pueden adaptarse sin problema a los entornos urbanos. Dentro del hogar no suelen ser muy activos.

Por el contrario, preferirán dormir largas siestas. Son amables con las personas y con los perros desconocidos. Además, tienden a ladrar más bien poco, lo que ahorrará problemas con los vecinos. Solo necesitan una buena dosis diaria de deporte y, por supuesto, mucho cariño de tu parte.