El Bull terrier es un perro de aspecto inconfundible gracias a la peculiar conformación de su cabeza. Desde sus inicios hasta la actualidad, siempre ha conseguido mantenerse de moda como perro de compañía, olvidando sus orígenes como luchador.

Datos básicos

  • Altura: 53-56 cm.
  • Peso: 24-28 kg.
  • Esperanza de vida: 11-13 años.
  • Ideales para: personas que puedan y sepan manejarlo.

Historia y origen del Bull terrier

El Bull terrier es una raza de origen británico aparecida en el siglo XIX, en concreto, en el año 1850. Otro nombre por el que se le conoce es el de Bull terrier inglés. Por desgracia, era un perro utilizado para peleas, aunque también se dedicaba a la compañía en los hogares, que es la ocupación que mantiene a día de hoy. El creador de esta raza es el inglés James Hinks.

Su trabajo fue cruzar el Bulldog con el Terrier inglés blanco, actualmente extinto, para crear al Bull terrier, seleccionando las cabezas con la conformación más similar a la que le interesaba. El perro conseguido tuvo gran éxito tanto en las peleas como en las exhibiciones. Se privilegiaba el manto de color blanco, que era el preferido por el criador.

El problema es que esta tonalidad se asociaba a diferentes enfermedades. La idea de Hinks fue combinar la fuerza y la resistencia del Bulldog con la tenacidad del Terrier. Ambas características se consideraban fundamentales para la pelea. Existe una variedad en miniatura, desarrollada a partir del Bull terrier estándar y orientada a la compañía.

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Características físicas de un Bull terrier

Se trata de una raza de tamaño mediano. Una de sus características más destacadas de es la forma de la cabeza. Esta se curva hacia abajo desde la punta del cráneo a la de la nariz. Los ojos también llaman la atención por su forma triangular y su colocación oblicua. Los dientes son fuertes, grandes y regulares.

Las orejas son pequeñas, delgadas y se colocan muy juntas. Los omóplatos son planos y anchos. Lleva la cola posicionada en horizontal. Los pies son redondos y compactos y de dedos bien arqueados. El manto es corto, apretado, áspero y con un ligero brillo. Lo encontramos en los colores blanco puro, rojo, negro atigrado, tricolor o leonado.

¿Como debe ser un perro Bull terrier?

Según la Federación Cinológica Internacional, el Bull terrier debe presentar una conformación equilibrada. Carece de stop por la peculiar conformación de su cabeza, que adquiere un aspecto ahuevado. Es alargada y fuerte. El cráneo tiene que ser casi plano entre las orejas. La trufa es negra, con la punta curvada hacia abajo y los orificios bien marcados.

Su mordida es en tijera. Los ojos son brillantes, de color negro o marrón lo más oscuro posible. Los ojos claros son indeseables. Las orejas se mantienen erectas y con las puntas hacia arriba. El cuello es muy musculoso y termina en un cuerpo redondeado. La cola es corta y de inserción alta, gruesa en la base y de punta fina.

La longitud de las patas delanteras debe ser igual a la profundidad del tórax. Las patas traseras son musculosas, con las rodillas bien anguladas. De los colores del manto que hemos mencionado, el estádar prefiere el atigrado para los Bull terrier que no son blancos. No se admite ni el azul ni el hígado.

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¿Cómo es el comportamiento de un Bull terrier?

Aunque su aspecto y su origen como perro de lucha hacen creer a algunas personas que se trata de una raza agresiva, lo cierto es que puede convivir con niños sin ningún problema. En general, es un perro muy amistoso, que se relaciona bien con las personas. De hecho, destaca por ser cariñoso, protector y fiel con su familia. Es activo, alegre y decidido.

Eso sí, puede costar educarlos en obediencia y no es extraño que manifiesten problemas en la convivencia con otros perros, a los que no siempre acepta. Es un buen perro guardián. Al tener su origen en las peleas, puede parecer que es mordedor en exceso, pero lo cierto es que las estadísticas no avalan esta idea. El Bull terrier no tiene mayor tendencia a morder.

Pero hay que ser conscientes de que, si llega a hacerlo, su mordida es potente y muy difícil de soltar. Es obediente y eso favorece su educación, que resulta imprescindible. Esta puede verse dificultada por lo testarudos que se muestran algunos ejemplares. De ahí la necesidad de insistir y de ser pacientes y constantes para conseguir los mejores resultados.

Cuidados básicos para la raza

Es un perro apto para vivir en la ciudad y prefiere los climas templados. El Bull terrier necesita de nuestra atención. Si nos decidimos a adoptar uno debemos ser conscientes de que no solo quiere que lo saquemos a pasear, sino que es activo y necesita juegos y estimulación a nivel mental.

Por otra parte, su manto corto apenas necesita cuidados. Tenemos que tener en cuenta que, aunque no es un perro de tamaño grande, sí es fuerte. Es un dato a considerar a la hora de su manejo.

Por último, debemos informarnos de si, en nuestra localidad de residencia, se trata de un perro considerado potencialmente peligroso o no. En el primer caso hay que preguntar por los requisitos que se solicitan. Estos suelen incluir seguro de responsabilidad civil, registro municipal o pasearlos siempre atados y con bozal.

Alimentación recomendada para un Bull terrier

Dado su tamaño, musculatura y energía, debemos usar siempre un pienso muy nutritivo y de alta calidad, elaborado con ingredientes de gran calidad como en NFNatcane.

Para los cachorros podemos usas Puppy Gourmet, un pienso muy nutritivo, variado y completo. Que le aportará todos los nutrientes que necesita para un desarrollo correcto.

A partir de los doce o catorce meses de vida, podemos pasar a Maxi Adult o a Large Breed, ambos son piensos súper premium que cubrirás todas sus necesidades nutricionales. Large Breed contiene además un extra en condroprotectores para cuidar de sus articulaciones.

Principales problemas de salud

Los ejemplares de color blanco padecen sordera hereditaria, inflamaciones crónicas de la piel o problemas de corazón. En los Bull terrier de otras capas la incidencia de estas enfermedades es mucho menor. Sí se reconoce una mayor predisposición a padecer una insuficiencia renal juvenil, de carácter hereditario, que puede resultar fatal.

Son glotones, por lo que debemos ser cuidadosos con su dieta y no excedernos para evitar la obesidad o el sobrepeso. No lleva bien la soledad y, si lo dejamos solo por largos períodos, comenzarán a aflorar problemas de comportamiento.