Lo primero que tenemos que hacer para acercarnos al American bully es perder los prejuicios que se nos han inculcado alrededor de las razas de aspecto imponente. A continuación explicamos cómo es, de verdad, el American bully.

¿Qué significa que sean perros potencialmente peligrosos?

En primer lugar, el primer dato del que se suele hablar al mencionar al American bully es que está considerado como PPP al ser cruce de otros PPP. Esto quiere decir que entra en el listado de lo que se han denominado perros potencialmente peligrosos. Son todos aquellos ejemplares que pertenecen a razas que comparten determinadas características.

En general, son perros de gran tamaño, pelo corto, cuerpo musculado y mandíbula ancha, de forma que un mordisco suyo podría tener fatales consecuencias. Pero la potencialidad no quiere decir, ni mucho menos, que todos estos perros señalados sean agresivos. Al contrario, muchos son animales nobles y cariñosos que solo necesitan un buen manejo.

Por lo tanto, la consideración del American bully como PPP solo implica que necesitamos cumplir determinados requisitos para poder adoptar uno y debemos sacarlo a pasear siempre atado y con un bozal puesto. Un American bully bien socializado y educado es una excelente compañía que puede adaptarse prácticamente a cualquier hogar.

Carácter del American bully

Aunque no lo parezca por su aspecto, el American bully ha conseguido recopilar los aspectos más positivos de las razas que han intervenido en su nacimiento. Por ejemplo, es leal como el Pit bull terrier y afable como el American Sttafordshire. Esa es su verdadera esencia y todas estas cualidades deseables en un perro saldrán a la luz si lo permitimos.

Esto quiere decir que, si le proporcionamos los cuidados adecuados, socialización, educación, ejercicio y estimulación, obtendremos un perro equilibrado, noble, leal a su familia por encima de todo, además de cariñoso, sociable y especialmente dedicado a los niños, con los que ama jugar. Como vemos, su temperamento, en buenas manos, no es para nada agresivo.

Además, puede convivir perfectamente con otros perros de cualquier tamaño, ya que no es nada beligerante con sus congéneres. Así mismo, puede vivir en hogares en los que hay ya otros animales de diferentes especies. Sería verdaderamente raro que atacase a otro animal o a una persona. Su crianza se basó en desarrollar este carácter adorable y apegado.

Educar a un American bully

De nuevo su aspecto nos transmite una imagen que no se corresponde con la realidad. No estamos ante un perro de mal carácter ni difícil de enseñar. Al contrario, el American bully acepta muy bien la educación y solo necesita una persona con alguna experiencia en el manejo de perros y conocimientos de psicología canina.

El atlético American bully

No podemos negar la importancia que para nosotros tiene la primera impresión. Por eso, en cuanto vemos a un American bully nos hacemos una idea de cómo será en base a su aspecto imponente, reforzado por su consideración como perro potencialmente peligroso. En esta imagen que nos construimos, es difícil que veamos al American bully como deportista.

Pero, aunque su aspecto es pesado y poco atlético, lo cierto es que estamos ante un perro activo y, lo que es más sorprendente, de una considerable agilidad. Debemos proporcionarle oportunidades para practicar actividad física y estará mejor en una casa. Necesita paseos largos y juegos. Son imprescindibles para mantener a punto su espectacular musculatura.

Su capacidad física y sus aptitudes a nivel psicológico lo hacen incluso adecuado para participar en diferentes pruebas deportivas especialmente diseñadas para perros, aunque normalmente las asociamos a razas de complexión mucho más atlética. Al igual que sucede con su carácter, las apariencias engañan.

El corte de orejas

Todavía es relativamente frecuente ver al American bully con las orejas cortadas. Pero lo cierto es que no existe ninguna razón para este corte. Se trata de una moda sin ninguna justificación, que solía hacerse para transmitir fiereza, impedir daños en las orejas en peleas, etc. No tiene ningún sentido.

De hecho, es una práctica perjudicial para el perro y que dificulta su comunicación, ya que en ella se emplean las posiciones de las orejas, y supone un posoperatorio doloroso que se puede complicar. Por todo ello es una práctica que cada vez se prohíbe en más lugares. Así, la recomendación es dejar al American bully con sus orejas al natural.

Por otra parte, en esta raza por suerte no se ha popularizado el corte de la cola, que es tan innecesario y perjudicial como el de las orejas. De hecho, se considera criterio de descalificación la cola cortada en un American bully.

Variedades del American bully

Es importante señalar también que podemos encontrarnos con American bully diferentes. Se debe a que hay distintas variedades. Son el mismo perro, pero con un tamaño y robustez que va desde el pequeño hasta el XL, pasando por el mediano que se considera como estándar. El que se encuentra con más frecuencia es el pequeño o pocket.

Estas diferencias se deben a que la raza surgió con el cruce de otras como el Bulldog francés, el inglés, el americano, el American pit bull terrier o el American Staffordshire. En función de la mezcla, así aparecen las distintas variedades.