
El perro San Bernardo
Estos gigantes de los Alpes pueden pesar hasta 91 kilos y vivir apenas una década, pero en ese tiempo se convierten en guardianes inseparables de la familia. Su historia de rescate en montañas nevadas no es solo leyenda: Barry I salvó más de 40 vidas entre 1800 y 1810.
Datos básicos
- Altura: machos 75 cm mínimo, hembras 70 cm mínimo
- Peso: entre 68 y 91 kilos
- Esperanza de vida: 8-10 años
- Ideales para: casas grandes con patio, familias con niños, labores de vigilancia
Historia del San Bernardo
Este can es originario de los Alpes Suizos y de la zona norte de Italia. Desciende de perros como el Terranova, el Dogo del Tibet y el Gran Danés, además de otras razas ya extintas como el Mastín de los Alpes.
Las primeras constancias de su existencia las encontramos en un hospicio creado por monjes, donde su función era dar refugio a quienes cruzaban el peligroso paso del Gran San Bernardo. Allí servían como escoltas para transportar cargas pesadas y, sobre todo, para rastrear a viajeros perdidos en la nieve.
Se cree que estos perros han llevado a cabo alrededor de 2500 rescates en la zona. El más celebre de todos los ejemplares de esta raza es Barry I, quien entre 1800 y 1810 salvó más de 40 vidas. Entre sus rescates más famosos está el de un niño, a quien encontró durmiendo en una caverna de hielo. Tras lamerlo para darle calor, lo cargó en su lomo y le llevó al refugio.
Barry I realizó más de 40 rescates en los Alpes entre 1800 y 1810, convirtiéndose en el San Bernardo más legendario de la historia.
Características físicas y color
El San Bernardo es un can grande y fuerte, con un aspecto noble y elegante. Su cuerpo es vigoroso y armónico, con una poderosa musculatura y patas largas y rectas preparadas para trayectos extensos y difíciles.
La cabeza de este perro es grande, con un cráneo fuerte y ancho. En proporción es de un tamaño mayor que el resto del cuerpo. Además destaca por su cuello robusto y sus orejas grandes y caídas hacia el costado. Su hocico es notorio, con una trufa de color negro. Las mandíbulas son cuadradas y cuentan con una gran fuerza en la mordida. Por otro lado sus ojos son de color marrón en diferentes tonalidades. Los bordes de sus párpados suelen mostrar una zona más oscura, lo que les da un aspecto inconfundible.
Variedades de pelaje
Existen dos variedades de San Bernardo. La de pelo corto tiene una capa externa lisa y densa, además de una interna formada por lanilla espesa. El pelaje de su cola es muy tupido. En cuanto a la variedad de pelo largo, el manto exterior es liso y de longitud media, mientras que la capa interna está compuesta por una lanilla también espesa. El pelo de su cara y de las orejas es más corto.
En ambos casos suelen tener un manto marrón-rojizo sobre el lomo y los flancos. El pecho, la nuca, las puntas de la cola y de las patas son, en cambio, de color blanco. Los colores más comunes son rojo y blanco, atigrado y blanco, con manchas bien definidas especialmente en el lomo, la cabeza y las patas.
Temperamento y comportamiento
Si buscas una raza tranquila y dispuesta a complacer a las personas, el San Bernardo es la mejor opción. Es un perro que se comporta con una dulzura y una amabilidad sin igual con los miembros de su familia y tiene una especial predilección por los niños. Con ellos será extremadamente paciente y cariñoso, aunque por su gran tamaño siempre hay que estar atentos.
Son perros muy juguetones y activos durante todas las etapas de su vida. Su carácter jovial les hace ser muy sociables, por lo que se relacionan bien con el ser humano. Con los desconocidos pueden mostrarse abiertos si están acompañados por un miembro de la familia. Por el contrario, si se sienten amenazados, serán más territoriales y sacarán a relucir su instinto de perro guardián.
Se consideran canes inteligentes y dóciles, lo que hace que su adiestramiento sea relativamente sencillo. Sin embargo, su gran contextura y su peso pueden dificultar el entrenamiento. Por ello es de vital importancia trabajar la obediencia desde pequeños. La relación con otros canes debe ser supervisada: aunque no son agresivos ni excesivamente dominantes, su corpulencia puede provocar encontronazos indeseados con otras razas gigantes.
Cuidados, salud y alimentación
Estos canes necesitan bastante espacio. El entorno ideal para que se desarrollen es en una casa con jardín, donde puedan moverse a sus anchas. No se sentirán cómodos en entornos urbanos con grandes aglomeraciones de gente. Por el contrario, se adaptarán mejor a las zonas periféricas con parques cercanos.
El San Bernardo no requiere grandes dosis de ejercicio; una actividad física moderada será suficiente para que se mantengan saludables. Lo ideal son dos o tres salidas al día. A diferencia de otras razas, no son excesivamente activos. Lo que sí es recomendable es dedicarles tiempo para jugar y que estén emocionalmente equilibrados.
Higiene y cuidado del pelaje
El cuidado de su pelaje es fundamental. Hay que cepillarles regularmente y recortar el pelo que les crece alrededor de los ojos. Esta zona también habrá que limpiarla a menudo para evitar infecciones. Debemos mantener vigilados sus dientes ante la posible aparición de sarro. Puedes bañarles cada mes y medio o dos meses para cuidar la grasa natural de su piel. Finalmente, recuerda que prefieren los climas más fríos, por lo que son canes propensos a los golpes de calor.
Problemas de salud comunes
Los problemas de salud más graves en esta raza incluyen trastornos óseos, displasias de cadera y codo, epilepsia y cardiopatías. También pueden sufrir trastornos oculares hereditarios. Se recomienda realizar examen de cadera y ojos antes de la crianza. El San Bernardo tiende a sufrir distensión del estómago; comidas más reducidas y frecuentes minimizan el riesgo. Si quieres conocer más sobre esta patología articular, puedes consultar información detallada sobre displasia de cadera.
Los cachorros de San Bernardo crecen muy rápidamente y requieren una alimentación de muy alta calidad con una proporción específica de minerales y vitaminas para el mantenimiento correcto de articulaciones y cartílagos. Consulta con tu veterinario sobre piensos formulados para razas gigantes en crecimiento.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta un San Bernardo?
El precio de un San Bernardo oscila entre 800€ y 2500€, con una media aproximada de 1650€. El rango varía significativamente según el criadero, la línea genética, los certificados de salud y la región. Siempre es recomendable contactar directamente con criaderos registrados y solicitar referencias antes de realizar la compra.
¿Qué colores puede tener un San Bernardo?
Los colores más comunes son rojo y blanco, atigrado y blanco. También existen variantes en naranja, caoba atigrado y rojo atigrado combinados con blanco. Las manchas suelen ser bien definidas, especialmente en el lomo, la cabeza y las patas. No existe un San Bernardo completamente negro; siempre presentan combinaciones de estos colores con base blanca.
¿Cuánto pesa un San Bernardo adulto?
Un San Bernardo adulto pesa entre 68 y 91 kilos. Los machos tienden a ser más pesados que las hembras. Este peso considerable requiere una alimentación adecuada y ejercicio moderado para mantener su salud óptima y evitar problemas articulares.
¿Es adecuado un San Bernardo para familias con niños?
Sí, es una raza excelente para familias con niños. Son extremadamente pacientes, cariñosos y juguetones. Sin embargo, por su gran tamaño es importante supervisar las interacciones para evitar que derriben accidentalmente a los pequeños durante el juego.
¿Cuánto espacio necesita un San Bernardo?
Necesita una casa con jardín donde pueda moverse libremente. No se adapta bien a pisos pequeños ni a entornos urbanos muy concurridos. Las zonas periféricas con parques cercanos son ideales para esta raza.
¿Cuál es la esperanza de vida de un San Bernardo?
La esperanza de vida del San Bernardo es de 8 a 10 años. Como raza gigante, su longevidad es menor que la de razas más pequeñas. Una buena alimentación, ejercicio moderado y revisiones veterinarias regulares pueden ayudar a maximizar su calidad de vida.
Un gigante para familias que lo merecen
El San Bernardo es ideal para quienes buscan un compañero leal, paciente y protector que viva en una casa con espacio suficiente. Su temperamento dulce y su historia de rescate lo convierten en una raza única, aunque requiere compromiso con sus cuidados específicos y aceptar una esperanza de vida más corta que otras razas.
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