Los Maine Coon poseen un rasgo distintivo único: son los gatos domésticos más grandes del mundo. Además, su largo pelaje los dota de un aspecto todavía más impresionante y salvaje, aunque, en realidad, son unos compañeros dulces y cariñosos.

Datos básicos

  • Peso: 5-11 o incluso 14 kg, siendo las hembras algo más pequeñas.
  • Tamaño: grande o muy grande.
  • Esperanza de vida: 12-15 años.
  • Ideales para: familias.

¿De dónde proviene la raza Maine Coon?

Es una raza de las más antiguas de Estados Unidos. En concreto, surge en el estado de Maine, donde se les considera gatos oficiales. Sus orígenes son confusos y hay varias teorías y mitos al respecto. Entre estas hipótesis algunas son imposibles, como la creencia de que son el resultado de un cruce entre gato y mapache.

De hecho, el término “coon” derivaría de “racoon”, que significa mapache en inglés. En cambio, otras teorías vinculan a estos gatos con la realeza y creen que descienden de los gatos que la reina María Antonieta envío a Maine en su intento de escapar de la Revolución Francesa de 1789. Para otros este transporte lo hicieron los vikingos.

Pero quizás la versión con más sentido es la que postula su origen natural debido al cruce entre gatos locales de pelo corto y gatos extranjeros de pelo largo. La selección natural favorecería el pelaje abundante en condiciones climatológicas adversas. En cualquier caso, lo que es seguro es que en el siglo XIX comenzaron a participar en exposiciones con gran éxito.

Características del Maine Coon

Son gatos grandes, fuertes y de cuerpo alargado. Tardan varios años en alcanzar sus dimensiones finales. A lo largo sobrepasan el metro de longitud, incluyendo la cola, que supera los 30 cm. La cabeza es cuadrada como el hocico. El cuello es ancho y finaliza en un pecho amplio. Las orejas son grandes, anchas en la base y terminadas en punta.

De ellas nace un mechón de pelo que se llama “pincel”. Estas orejas recuerdan a las del lince y le proporcionan un aspecto salvaje. Los ojos son grandes, ovalados y oblicuos. Se presentan en diferentes tonos de verde y dorado. Destaca el pelaje largo, espeso, suave y tupido, más abundante en barriga, faldones y collar, que se va desarrollando con los años.

Consta de dos capas. El subpelo es lanoso y protege del frío. Es resistente al agua y a la nieve. Presenta una menor longitud en la zona de la cabeza y la cruz. La cola es larga y está cubierta por una buena cantidad de pelo, formando un plumero. Se parece a la de los mapaches. Los Maine Coon son de diferentes patrones y colores, menos lila y chocolate.

Temperamento y personalidad del Maine Coon

A algunas personas su tamaño puede resultarles imponente y su aspecto salvaje, pero la realidad es que son gatos muy cariñosos y dóciles. Se apegan a sus cuidadores y buscan afecto y compañía, pero no hasta el punto de hacerse pesados o reclamar atención constante. En otras palabras, necesitan también su propio espacio y capacidad de decisión.

Es decir, si quieren mimos, se subirán encima de su cuidador, pero les gustará menos que este los tome en brazos. Se dedican a observar y a curiosear las actividades de los humanos. Les gusta convivir con otros gatos. También pueden vivir y jugar con niños. Parece que son conscientes de su tamaño y lo hacen con cuidado y sin lastimarlos.

No son nada agresivos, pero, por su tamaño, hay que vigilar estas interacciones, pues, por ejemplo, podrían derribar a algún pequeño. Los perros también constituyen una buena compañía para ellos. Emplean maullidos suaves para comunicarse. A pesar de sus dimensiones, no han perdido agilidad. A algunos ejemplares les gusta el agua.

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Consejos sobre cuidado y aseo del Maine Coon

Quien se decida a adoptar un Maine Coon debe saber que su manto requiere frecuentes cuidados, aunque son poco complicados, ya que tan solo consisten en cepillarlo. Las sesiones deben hacerse un mínimo de 2-3 veces por semana.

No solo evitan la formación de nudos, sino la de bolas de pelo que pueden ser causa de trastornos gastrointestinales o incluso de obstrucciones. A los Maine Coon les gusta disponer de espacio exterior. Pueden tener acceso a algún curso o punto de agua. También hay que destinar un tiempo diario al juego.

Les encanta perseguir y cazar diferentes juguetes. Jugar con él es una forma de afianzar el vínculo. Respecto a la comida, esta debe ser de calidad y hay que respetar la ración diaria y no excederse con los extras. El cuidado de la dieta y la práctica de ejercicio todos los días mantendrán al Maine Coon en su peso.

Prevención de enfermedades del Maine Coon

La obesidad es un problema a considerar en estos gatos. Es causa de enfermedades como la diabetes o de agravamiento de patologías existentes como las articulares. Además, disminuye la tolerancia al calor y a la anestesia. Por lo tanto, es importante ofrecerles una dieta equilibrada e incentivarlos a practicar ejercicio.

Una ingesta excesiva de pelo puede hacer que, junto con alimentos y jugos gástricos, se formen bolas de pelo en el tracto digestivo. Pueden ser difíciles de expulsar y originar problemas gastrointestinales tan graves como las obstrucciones. Se evitan con cepillados frecuentes, buena hidratación y alimentación de calidad con aporte adecuado de fibra.

Algunos ejemplares presentan polidactilia, esto es, cuentan con uno o más dedos adicionales en una o en todas las patas. Se trata de una mutación genética sin ningún significado clínico. El único inconveniente es que estos gatos no se aceptan en exposiciones. Por último, parecen tener propensión a padecer cardiomiopatía hipertrófica y poliquistosis renal.