
Magyar Agar, el Galgo húngaro
Pocos perros combinan la velocidad de un corredor de élite con la calma de un monje budista. El galgo húngaro lo hace, y además lleva siglos haciéndolo en las llanuras de Europa Central.
Diferencia entre un galgo y un galgo húngaro
La confusión es comprensible: ambos son lebreles, pero sus orígenes y características los hacen distintos. El galgo común (Greyhound inglés) es más ligero, con líneas más finas y una estructura ósea más delicada. El galgo húngaro es más robusto y musculado, con un cuerpo más compacto y una caja torácica más profunda.
El lebrel húngaro tiene raíces en el siglo IX con los magiares, mientras que el galgo inglés se desarrolló en Gran Bretaña para carreras y caza. Durante el siglo XIX, los criadores húngaros cruzaron sus lebreles con galgos ingleses para aumentar velocidad, pero el resultado fue una raza distinta: más resistente al frío, con mayor capacidad de resistencia en distancias largas y temperamento más reservado con extraños.
En términos físicos, el galgo húngaro mide 65-70 cm los machos y 62-67 cm las hembras, mientras que el galgo inglés suele ser más alto y delgado. El peso también difiere: el lebrel húngaro pesa 27-31 kg (machos) y 22-26 kg (hembras), distribuido en una musculatura más visible. Las orejas del húngaro son más grandes y gruesas, y su pelaje es más denso, especialmente en invierno.
El galgo húngaro fue reconocido como raza independiente por la FCI en 1963, consolidando su identidad diferenciada del galgo inglés.
Origen del Lebrel húngaro
Procede de Hungría, donde también se le conoce como Magyar Agar. Sus predecesores acompañaron a los magiares en la conquista de Rumanía y Hungría en el siglo IX. Se han encontrado cráneos de estos perros en excavaciones, confirmando que es una raza muy antigua, dedicada originalmente a la caza menor, aunque podían enfrentarse a presas grandes.
Se guían por la vista para detectar a sus presas, aunque su olfato es igualmente bueno. En la actualidad es habitual encontrarlos como perros de compañía o de carreras. En Hungría siguen utilizándose para correr tras liebres y para carreras a larga distancia. Desde los primeros ejemplares, la raza progresó mezclándose con sabuesos asiáticos y galgos ingleses durante los siglos XV a XVII.
En el siglo XIX, los criadores realizaron cruces deliberados con el galgo inglés para incrementar velocidad. Estos cruces llevaron a la pérdida de algunas características originales, pero consolidaron la raza moderna. Hoy se ven principalmente en Hungría y Transilvania (Rumania), raramente fuera de estas regiones. La Federación Canina Internacional lo reconoció como raza en 1963.
Características físicas del Magyar Agar
Es grande, fuerte, elegante y musculado. Su cabeza tiene forma de cuña con frente amplia y stop marcado. Los ojos son medianos, ovalados, brillantes y oscuros, con una mirada dulce, inteligente y viva. El hocico es fuerte y alargado, estrechándose hasta una nariz prominente con grandes fosas nasales.
Las orejas son grandes, gruesas y en forma de rosa, insertadas a media altura y posicionadas medio levantadas en alerta. El cuello es largo, musculoso y ligeramente arqueado. El lomo es ancho y recto. La caja torácica es profunda y muy arqueada, dejando espacio considerable para corazón y pulmones, lo que refleja su capacidad cardiovascular para la resistencia.
La cola, fuerte y gruesa, se posiciona ligeramente curvada y alcanza hasta el corvejón. El manto es corto, tupido y áspero, aumentando de longitud durante los meses fríos con una lanilla interna. Se admiten casi todos los colores y combinaciones. La piel es gruesa y bien apretada al cuerpo, sin pliegues ni papadas.
Estas características lo sitúan entre las razas más rápidas del planeta, combinando potencia y aerodinámica en un cuerpo diseñado para la velocidad sostenida.
Temperamento y comportamiento del Galgo húngaro
Su temperamento se suele comparar con el del galgo inglés, con el que está emparentado. Destaca por su carácter tranquilo, equilibrado y reservado. Es inteligente, dócil, fiel, cariñoso y nada agresivo. Tiene un acentuado instinto de protección de su hogar y familia, aunque sin recurrir a la agresividad. Se apega mucho a sus cuidadores.
Algunos ejemplares pueden ejercer de guardianes. Es un buen alumno, por lo que educarlo en obediencia resulta relativamente sencillo. Es bueno para la convivencia con niños, sociable con otros perros e incluso con otros animales. Es poco probable que inicie peleas.
Para que salgan a la luz todas sus características positivas es necesaria una buena socialización temprana, antes del tercer o cuarto mes, lo que ayuda a prevenir problemas de comportamiento y desconfianza con extraños. En cuanto sale del hogar, mantiene un fuerte instinto cazador y es muy activo y ágil, con gran energía. Se le considera un cazador tenaz, inagotable, muy resistente y veloz.
Si buscas entender mejor las características y temperamento del galgo en general, verás que el húngaro comparte muchos rasgos con sus primos lebreles, aunque con matices propios de su crianza en Europa Central.
¿Es una buena mascota para familias?
Sí, pero con condiciones claras. El galgo húngaro es cariñoso, leal y tranquilo en casa, características que lo hacen apto para familias. Su temperamento es equilibrado y no tiene comportamiento agresivo. Se apega profundamente a sus cuidadores y desarrolla un vínculo protector sin recurrir a la violencia.
Con los niños es bueno, siempre que haya socialización temprana. Aprende rápidamente sus límites y los respeta.
También es sociable con otros perros e incluso con animales pequeños, aunque su instinto cazador sigue presente.
El problema no es su carácter, sino su necesidad de ejercicio. Requiere al menos una hora diaria de actividad física, idealmente más. Familias sedentarias o que vivan en apartamentos pequeños sin acceso a espacios abiertos verán frustrado al perro y problemas de comportamiento en casa. Familias activas, deportistas o con acceso a parques amplios encontrarán en él un compañero excepcional.
Cuidados y ejercicio del Lebrel húngaro
No se recomienda la convivencia en un apartamento urbano pequeño. Son perros que necesitan correr y realizar actividad física regular. Es buena idea fomentar deportes como canicross, correr al lado de una bicicleta o participar en senderismo.
Necesitan varios paseos largos cada día. No pueden andar menos de una hora diaria, pero además hay que ofrecerles la posibilidad de correr. El ejercicio regular es imprescindible y clave para que en casa se mantengan tranquilos. Es un perro que requiere cuidadores activos y amantes del deporte.
Aunque toleran mejor el frío que otros galgos, no son aptos para vivir a la intemperie, ni siquiera cuando su pelaje aumenta de longitud. En cambio, soportan mejor las temperaturas cálidas. En invierno necesitan abrigo. Su mantenimiento es sencillo: el manto apenas requiere cuidados, aunque un cepillado semanal mantiene su pelaje en buen estado.
El galgo húngaro puede sufrir torsión de estómago si se fuerza demasiado después de comer. Evita ejercicio intenso inmediatamente después de las comidas y distribuye la alimentación en dos tomas diarias. Consulta con el veterinario sobre la mejor pauta de ejercicio según la edad del perro.
Salud del Galgo húngaro
En general, es un perro resistente y saludable. Se han reportado casos de atrofia retinal progresiva, epilepsia e hipotiroidismo, aunque no son condiciones frecuentes en la raza. Para mantener su salud se recomienda ofrecerle una alimentación de calidad basada en proteína de origen animal.
Debe hacer ejercicio regular para conservar su peso ideal y su salud mental. El veterinario pautará las revisiones, desparasitaciones y vacunaciones más adecuadas. Revisiones periódicas ayudan a detectar problemas tempranamente, especialmente en razas con historial de displasia de codo, que puede aparecer si se fuerza demasiado el ejercicio en edades tempranas.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta un galgo húngaro?
El precio de un galgo húngaro registrado en criadores especializados oscila entre 200 y 240 euros, con una media aproximada de 215 euros. El precio varía según el criador, la línea de sangre y si el perro está destinado a compañía o a competiciones. Siempre es recomendable contactar directamente con criadores registrados en la FCI para obtener información actualizada.
¿Cuántos tipos de galgos existen?
Hay múltiples razas de lebreles reconocidas por la FCI: el galgo inglés (Greyhound), galgo italiano, galgo afgano, galgo ruso (Borzoi), galgo escocés (Deerhound), galgo irlandés (Wolfhound), galgo español, galgo noruego (Elkhound) y el galgo húngaro, entre otros. Cada uno tiene orígenes geográficos y características distintas, aunque todos comparten la estructura de lebrel.
¿Necesita abrigo en invierno?
Sí. Aunque tolera mejor el frío que otros galgos, su pelaje corto no es suficiente para temperaturas muy bajas. En invierno necesita abrigo, especialmente en climas mediterráneos o continentales con inviernos rigurosos.
¿Es adecuado para apartamentos?
No es ideal. Aunque es tranquilo en casa, su necesidad de ejercicio intenso y regular lo hace más apto para casas con jardín o familias con acceso frecuente a espacios abiertos amplios. Un apartamento sin estas posibilidades generará frustración y problemas de comportamiento.
¿Se lleva bien con gatos y animales pequeños?
Generalmente sí, especialmente si ha sido socializado desde cachorro. Sin embargo, su instinto cazador sigue presente, por lo que la convivencia requiere supervisión inicial y una introducción gradual y controlada.
¿Cuál es su esperanza de vida?
El galgo húngaro vive entre 12 y 14 años si recibe los cuidados adecuados, alimentación de calidad y ejercicio regular. Una buena salud preventiva y revisiones veterinarias periódicas contribuyen a una vida larga y saludable.
Un cazador que aprendió a ser compañero
El galgo húngaro es ideal para familias activas que entienden que un perro de caza no se transforma en sofá solo por vivir en casa. Requiere espacio, ejercicio y un propietario que disfrute del movimiento. A cambio, ofrece lealtad inquebrantable, tranquilidad en el hogar y la compañía de un atleta elegante que nunca pierde su nobleza.
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