
¿Por qué mi perro no quiere comer?
Cuando un perro no come, es normal que nos preocupemos. Son muchas las causas por las que un perro puede perder el apetito y es importante que los cuidadores cuenten con información para saber cómo actuar en cada caso. ¿Por qué mi perro no quiere comer? Lo explicamos en el siguiente artículo.
Enfermedades
Dejar de comer o hacerlo en menor cantidad de lo habitual es un signo clínico típico, común a múltiples enfermedades. Por eso, si vemos que nuestro perro no come, la recomendación es acudir al veterinario, sobre todo si se trata de un animal vulnerable.
Los vulnerables son los cachorros, los ancianos o aquellos ya debilitados por algún motivo o con alguna enfermedad diagnosticada. También hay que visitar al veterinario si detectamos otros signos clínicos, como diarrea, vómitos, fiebre, secreciones nasales y/o oculares, etc.
Las enfermedades que pueden hacer que un perro deje de comer pueden ser leves o graves, crónicas o agudas. Por ejemplo, la anorexia puede deberse a un ligero malestar gastrointestinal o a un virus tan grave como el parvovirus, potencialmente mortal. La deshidratación o la anemia son también condiciones que merman el apetito del perro.
Solo el veterinario puede examinarlo, llegar a un diagnóstico y prescribir el tratamiento más adecuado para cada caso. Nunca debemos medicar al perro por nuestra cuenta, pues podríamos retrasar el diagnóstico.
Además, corremos el riesgo de que se agrave el cuadro e incluso se complique hasta fatales consecuencias, pues existen medicamentos de uso común en medicina humana que pueden resultar tóxicos para los perros.
Trastornos puntuales
En ocasiones, el perro se niega a comer, por ejemplo, por la mañana, pero sí come por la tarde. Puede deberse a alguna alteración leve, como que haya ingerido algo que no le ha sentado bien, está empachado, ha sufrido una situación de estrés, como una visita al veterinario, etc.
Normalmente, en estos casos no hay que hacer nada más que observarlo por si volviese a perder el apetito o mostrase algún otro signo clínico. Es decir, que un perro rechace una parte de la ración del día puede no ser preocupante, pero, si este rechazo se mantiene en el tiempo, la recomendación es hablar con el veterinario.
Periodos de recuperación
Los perros que se están recuperando de alguna enfermedad, normalmente de cierta gravedad y que los ha podido dejar unos días sin comer, pueden tener dificultades a la hora de volver a ingerir con normalidad. También algunos posoperatorios pueden disminuir el apetito de los perros.
Rechazo de una comida
Los perros pueden mostrarse reticentes ante un alimento nuevo. Es muy común cuando están acostumbrados a comer comida humana y pasamos a ofrecerles solo pienso o en el momento en el que deben iniciar una alimentación especial por algún trastorno.
También para cuidar su salud digestiva, conviene que todos los cambios sean progresivos, es decir, que vayamos introduciendo el nuevo alimento poco a poco hasta que, transcurridos unos días, solo le demos este. Con los cambios de dieta hay que ser estrictos.
Si el perro no quiere su comida y, como nos da pena, le ofrecemos premios o comida de nuestro plato, va a saciar su hambre y podrá seguir aguantando sin comer el alimento que debe. Por eso hay que poner a su disposición solo la comida que queremos que coma, por lo menos hasta que la acepte.
Depresión
Los perros también pueden deprimirse y la pérdida de apetito es uno de los signos que nos pueden indicar esta tristeza. La muerte de algún compañero animal o humano, un cambio de hábitos o de hogar, etc., son ejemplos de situaciones que pueden entristecer al animal.
Esta tristeza puede llevarlo a que deje de comer, interactúe menos, se muestre apagado, etc. Debemos acudir al veterinario para que descarte enfermedades, buscar la causa de la depresión e implantar medidas que ayuden al perro a superarla.
¿De verdad mi perro no come?
Antes de alarmarnos porque nuestro perro no come debemos asegurarnos de que esta afirmación sea real. Muchas veces el perro no come lo que le ponemos en el plato, pero sí está ingiriendo premios comestibles, sobras o cualquier alimento que encuentre en casa o en el exterior.
En estos casos, no hay un problema de falta de apetito, sino de una alimentación inadecuada. Debemos establecer unas cantidades diarias, no ofrecerle nada fuera de su comida y vigilar que no tenga acceso a otros alimentos, por ejemplo, de los animales con los que convive.
Cómo animar a un perro a comer
Una vez que sabemos qué es lo que le pasa a nuestro perro, si es el caso, podemos animarlo a comer implantando las siguientes medidas:
- Ofrécele sus alimentos favoritos. Normalmente, los perros aceptan con más facilidad la comida húmeda, es decir, las latas.
- Prueba a calentarla un poco. De esta forma, se potencia su olor y puede resultar más atractiva para el perro.
- Recurre a alimentos específicos para perros convalecientes. Hay latas muy nutritivas, de textura suave fácil de comer. Además, mezcladas con un poco de agua se pueden dar con jeringuilla.
- Precisamente, la alimentación con jeringa es otra opción para animar a un perro a comer, siempre sin forzar en exceso para no aumentar la aversión a la comida.
- También puedes añadir caldo casero al alimento para hacerlo más atractivo.
- Procura que el entorno sea tranquilo y relajado, lejos de tránsito, ruidos y prisas que podrían estresar al animal y alejarlo del alimento.
- Vuelve a su anterior comida si el problema está en que rechaza la nueva e intenta la introducción de nuevo, poco a poco. Si fuese un alimento específico para tratar alguna enfermedad, consulta antes con el veterinario.
Últimos artículos
abril 29, 2026
abril 29, 2026
abril 29, 2026



