¿Cuál es la temperatura normal de un gato?

Por Published On: abril 23rd, 2026

Los cuidadores de gatos deberían conocer los parámetros fisiológicos que se consideran normales en esta especie, ya que sus variaciones pueden indicar problemas de salud importantes.

Un ejemplo claro es la temperatura corporal. Un aumento o un descenso supone un signo de alerta, pero para poder detectarlo es imprescindible saber cuál es la temperatura normal de un gato. Lo explicamos en el siguiente artículo.

Temperatura corporal de los gatos

La temperatura corporal que se considera normal en los gatos adultos sanos oscila entre los 38 y los 39,2 ºC. Como vemos, es un poco más elevada que los parámetros normales en los humanos. Esto quiere decir que, al contrario de lo que sucede en las personas, temperaturas de 39 ºC no son fiebre para nuestros felinos domésticos.

Así, un gato tendrá fiebre o hipertermia cuando el termómetro marque más de los 39,2 ºC. La fiebre se produce como consecuencia de la reacción del sistema inmune. En cambio, la hipertermia ocurre por un fallo en los mecanismos de regulación de la temperatura.

La temperatura corporal también puede estar por debajo de los parámetros normales. En esos casos, diremos que el gato tiene hipotermia. Ambas situaciones requieren ponerse en contacto con el veterinario.

Por otra parte, hemos dicho cuál es la temperatura normal para un gato adulto. Hay que tener en cuenta que los gatitos, al nacer, no son capaces de termorregularse, con lo que su temperatura será la del ambiente en el que se encuentren. Por eso es importante que permanezcan junto a su madre y hermanos de camada o, en su defecto, al lado de una fuente de calor.

Cómo medir la temperatura de un gato

Aunque se dice que se puede saber si un gato tiene o no fiebre fijándose en el estado de su nariz, no es cierto. Un gato puede tener la trufa caliente y/o seca por diferentes motivos, como la simple exposición al sol, que nada tienen que ver con la temperatura corporal.

Por eso, solo utilizando un termómetro vamos a poder determinar si sus valores son alarmantes o, al contrario, se encuentran en el rango normal. La temperatura de los gatos se mide en el ano y puede usarse para ello un termómetro digital normal, como el que también sirve para las personas.

Conviene que sea un termómetro de uso exclusivo del gato y que lo tengamos siempre a mano en su botiquín (deberíamos tener uno también específico para él). Así podemos medir la temperatura de un gato paso a paso:

  • Dependiendo del tamaño y/o del carácter del gato, puede ser conveniente que participen dos personas en la medición para que una lo sujete, mientras la otra se encarga del termómetro. Aun así, si resulta complejo manejar al gato, mejor acudir al veterinario antes que forzar y provocar alguna lesión.
  • El gato se sujeta apretándolo contra nuestro cuerpo, rodeándolo con un brazo y poniendo la mano en el abdomen, para impedir que se siente, o en la cola, para tenerla levantada. También se puede poner el termómetro con el gato tumbado.
  • Si solo hay una persona la sujeción tiene que terminar obligatoriamente en la cola para evitar que el animal se siente y facilitar la introducción del termómetro.
  • La punta puede lubricarse con vaselina o aceite para que su deslizamiento sea más sencillo y menos molesto. Solo hay que meter en el ano la punta (1 o 2 cm como mucho), con cuidado.
  • Una vez hecha la lectura, se retirará el termómetro despacio y se limpiará con algún producto desinfectante, como la clorhexidina.

¿Qué hago si mi gato tiene fiebre?

Si el termómetro indica que el gato tiene fiebre o, aunque no la podamos medir, sospechamos que la tiene, hay que contactar con el veterinario. La fiebre o la hipertermia, pero, también, una temperatura por debajo de lo normal, puede producirse por múltiples causas, como infecciones o inflamaciones, incluso de gravedad, o el temido golpe de calor.

Por este motivo, en especial si nuestro gato es muy pequeño, anciano o padece ya alguna enfermedad, debemos llamar al veterinario. En el caso de la fiebre, no es una enfermedad en sí misma, sino un signo clínico que indica que existe algún otro proceso. Esa es la causa que debe diagnosticar el veterinario para poder iniciar un tratamiento contra ella.

Darle al gato algún fármaco de los habituales en los botiquines caseros de las personas, pues se venden sin receta médica, no solo puede atrasar el diagnóstico y propiciar el empeoramiento del cuadro, sino que puede llegar a ser contraproducente e incluso fatal para el animal.

Muchos de estos medicamentos son tóxicos para los gatos. Jamás debemos medicarlos sin la prescripción expresa del veterinario. Hay que recordar, por último, que la temperatura anormalmente baja es también peligrosa y requiere la atención del veterinario lo antes posible.

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