Vivaces y entusiastas, estos Terriers – también conocidos como Lakies – son bastante afectuosos con su grupo familiar. Tienen mucha energía y destacan por su buen humor, aunque son tenaces y deben reconocerte como líder de la manada. De este modo lograrás convivir armónicamente con un Lakeland Terrier.

Un ejemplar equilibrado es un encantador nato, que te conquistará con su singular pelaje, sus pícaras miradas y su espíritu luchador. Sigue leyendo para descubrir más sobre esta interesante raza canina.

Datos básicos

  • Tamaño: entre 33 y 38 cm de altura
  • Peso: entre 7 y 8 kilos
  • Esperanza de vida: entre 12 y 15 años
  • Ideales para: exhibiciones, como perro guardián, para familias.

Orígenes del Lakeland Terrier

Esta variedad surge en Inglaterra, en el famoso distrito de los Lagos (Lake District), muy cerca de la frontera con Escocia. Entre sus antepasados están los antiguos Terrier Negros y Fuego (ya extintos), los Bedlington y los Border Terrier.  Se cree que la raza fue desarrollada por granjeros locales para librarse de las plagas de zorros que mataban a las ovejas Herdwick, típicas de la región. También se les empleó para cazar ratas, conejos y tejones.

Antes de su denominación actual fueron conocidos como Terriers de color, Cumberland o Westmoreland. El primer Club de Criadores se formó en el año 1921 y en menos de 15 años la variedad ya era famosa por su éxito en las exhibiciones caninas, tanto en Europa como en Estados Unidos. En 1967 Champion Stingray, un ejemplar de Lakeland, se convirtió en una celebridad al ganar los dos concursos más prestigiosos del mundo canino en New York y Londres. Ya en la década de 1990 surgió otro fuera de serie, Awesome Blossom, que ganó más de 100 grandes premios durante toda su carrera.

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Características físicas del Lakeland Terrier

Los Lakeland Terrier tienen un cuerpo mediano y delgado, de estructura fuerte y líneas rectas. Cuentan con un pecho profundo y unas costillas bien desarrolladas, un lomo corto y resistente con una ligera caída hacia los cuartos traseros. Sus patas son musculosas y bastante largas, lo que les da potencia para correr en terrenos abruptos. Sus movimientos son ágiles y elegantes. La cola es más bien corta y suelen llevarla erecta.

Además, tienen una cabeza marcadamente rectangular y balanceada con el resto de su anatomía. El cuello es largo y de aspecto grácil. La mandíbula, del mismo largo que el cráneo, es fuerte y profunda. Los ojos son oscuros y con una expresión traviesa, mientras que las orejas, medianas y en forma de V, se doblan ligeramente hacia delante.

El pelaje del Lakeland Terrier es de doble capa: una externa, dura con textura de alambre, y una interna suave, densa y bien pegada al cuerpo. Se suele cortar su pelo en la zona del cráneo, las orejas, el pecho y el lomo, mientras que en la frente se le deja crecido sobre los ojos para que la cabeza mantenga su aspecto cuadrado, un rasgo esencial de la raza. El color más común es el negro y los tonos azulados, rojizos, hígado y leonado. También hay variantes bicolores, como la azul y fuego, la hígado y fuego o la negro y fuego.

Carácter del Lakeland Terrier

Los ejemplares de esta raza suelen ser cariñosos con los suyos, especialmente con los niños, con quienes adoran jugar. En el hogar se comportarán como uno más, característica que algunos interpretan como arrogancia pero que es más bien confianza en sí mismos. No es común que se muestren agresivos o distantes, pero debes evitar molestarles cuando comen.

Con desconocidos o visitantes adoptan una actitud más retraída y vigilante, algo que les convierte en buenos guardianes. No es un can que suela buscar pleitos con sus congéneres, pero no se echará atrás si alguno les provoca. Por lo general son perros muy excitables y pueden perder los papeles rápidamente en situaciones de tensión. Procura trabajar en su obediencia y en su socialización desde cachorros para ahorrarte problemas.

El entrenamiento firme es fundamental para que sepan, desde pequeños, quien es el que manda. Necesitarás tener paciencia para contrarrestar su actitud terca y mantener a raya su temperamento. Se recomienda pars ello que las sesiones sean cortas, amenas y con mucho movimiento. El refuerzo positivo a través de las comida, halagos y juegos es la estrategia ideal para instruir a un Lakeland Terrier.

Por otro lado, son perros muy curiosos, por lo que estarán pendientes de todo lo que ocurra en casa; también buscarán acceder a los lugares “prohibidos”. Si tienes un patio o un jardín, asegúrate que esté bien vallado. Si tiene la oportunidad, no dudes de que cavará para saber qué hay al otro lado. Los Lakeland Terrier tienen cierta tendencia a ladrar. Tenlo en cuenta si no quieres incomodar a tus vecinos.

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Cuidados de un Lakeland Terrier

En cuanto a cuidados, no son canes que pierdan demasiado pelo. No obstante, su pelaje necesita mantenimiento. Debes cepillarles a conciencia unos 30 minutos semanales. Además, se recomienda pasarles una toalla húmeda con la misma frecuencia, con lo que evitarás tener que bañarles a menudo. Para un recorte de su manto, se recomienda llevarles a un profesional.

A la hora de convivir los Lakeland Terrier se adaptan bien a los pisos reducidos o a las casas sin patio, siempre que puedan disfrutar de dos salidas diarias de 30 minutos cada una. Su instinto de caza se mantiene vivo, por lo que deberás llevarles siempre con correa en espacios públicos para que no salgan corriendo detrás de un gato, un ave o algo que les llame la atención. Asimismo, no debes dejarles a solas con mascotas pequeñas como hámsteres o conejos.

No son perros fáciles de conseguir. La cría de Lakeland Terrier debe realizarse con un estricto control sobre su temperamento y solo los expertos en esta raza pueden asegurarte ejemplares equilibrados.

La salud del Lakeland Terrier

Por lo que respecta a la salud, los Lakeland Terrier presentan muy baja incidencia de enfermedades graves, a excepción de ciertas afecciones oculares como son las cataratas, las luxaciones del cristalino o las microftalmias. Estas últimas se dan en ejemplares con ojos anormalmente pequeños.