
Cómo cuidar de un gato ciego
A consecuencia de enfermedades, accidentes o de nacimiento, los gatos pueden perder capacidad visual de forma total o parcial. Pero la ceguera no debe desanimar a los cuidadores, pues los gatos ciegos pueden mantener una excelente calidad de vida.
En este sentido, podemos ayudarlos todavía más si implantamos algunas medidas para facilitarles las actividades rutinarias. ¿Te interesa saber cómo cuidar de un gato ciego? Lo explicamos en el siguiente artículo.
Problemas de visión
Es cierto que algunas causas de ceguera son inevitables, pero otras pueden y deben tratarse, precisamente para evitar que se llegue a la pérdida de la visión o incluso a la extracción del ojo.
Por ejemplo, la rinotraqueítis es una enfermedad vírica respiratoria muy común en los gatos. Causa conjuntivitis, que, si no se trata, puede complicarse al punto de provocar la pérdida de la visión. Lo que queremos mostrar con este ejemplo es que, siempre que detectemos problemas en los ojos, debemos consultar con el veterinario.
Cualquier secreción, cambio en la coloración, dolor, opacidad, etc., son motivos suficientes como para acudir al profesional, con independencia de la edad del gato. No porque un gato sea anciano hay que dejarlo sin tratar pensando que la pérdida de visión es normal e inevitable a edad avanzada.
Siempre hay que acudir al veterinario. Sí habrá casos en los que la ceguera sea irreversible y no podamos impedirla con ningún tratamiento o intervención. Estos gatos se beneficiarán de adaptar los cuidados a su situación.
¿Los gatos ciegos sufren?
Los gatos viven el presente. Si sufren un contratiempo, como la ceguera, se adaptarán a ella y no se lamentarán por haber perdido su vida pasada. Aprenderán a manejarse con lo que tienen. Además, hay que señalar que para ellos la vista no es un sentido tan importante como lo es para los humanos.
Se orientan también por el olfato, de hecho, viven en un mundo basado en los olores, y los bigotes. Por este motivo, la pérdida de la visión no es tan traumática como les puede parecer a los cuidadores. La realidad es que un gato ciego puede llevar una vida plena y feliz.
El gato ciego en casa
Como hemos dicho, la vida de un gato ciego puede ser perfectamente normal y de calidad, pero quizás sea necesario que adoptemos algunas medidas para ayudarle a que su entorno sea más seguro y confortable. Destacamos las siguientes:
- Mantener el mobiliario y los accesorios del gato, como arenero, comederos, rascador, etc., en el mismo sitio o con los cambios mínimos para favorecer su orientación. Si nos mudamos, sería buena idea conservar, en lo posible, el orden de la casa.
- Vigilar que no haya objetos que lo puedan lastimar o caer a su paso. Por ejemplo, si tenemos jarrones de cristal en estanterías a las que el gato pueda saltar, es posible que los tire al tropezarse con ellos.
- En general, conservar el hogar lo más ordenado posible. Los gatos no solo andan por el suelo, como los perros, sino que también trepan y se introducen en lugares insospechados. Cuantos menos obstáculos, mejor para su seguridad.
- Avisar al gato, llamándolo por su nombre, siempre que lo queramos coger o manipular para que no se asuste si lo tocamos directamente y lo pillamos desprevenido. Un gato asustado podría morder o arañar.
- Acariciarlo antes de cogerlo en brazos.
- Proteger zonas de riesgo, como ventanas, escaleras, balcones, etc., con las barreras adecuadas. También hay que controlar espacios, como los hornillos o la vitrocerámica en la cocina o el váter, para prevenir accidentes.
- Proporcionarle juguetes con sonido.
- En algunos casos, sobre todo si el gato está recién adoptado, es aconsejable dejarlo en un cuarto con todo lo que necesita e ir presentándole el resto del hogar poco a poco.
¿Los gatos ciegos pueden salir a la calle?
Lo ideal sería mantener la vida del gato lo más parecida a su vida anterior a la ceguera. Pero, por razones de seguridad, no es conveniente que lo dejemos salir a la calle sin ningún control. Por lo tanto, lo mejor es encontrar un punto intermedio. Por ejemplo, podemos prepararle un espacio exterior completamente cerrado y seguro.
Otra opción es sacarlo a la calle con arnés. Primero tendríamos que acostumbrarlo a su uso en casa y, una vez cómodo con él, podríamos pasar al exterior. Si establecemos una rutina de paseos se acostumbrará a salir a esas horas.
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