Bullmastiff – Características y comportamiento

By Published On: Junho 22nd, 2026

Estos perros nacieron para proteger sin atacar. Un Bullmastiff no muerde por instinto: derriba, inmoviliza y espera órdenes. Esa precisión en el comportamiento defensivo es lo que los diferencia de otras razas de guarda y lo que los hace seguros incluso en hogares con niños pequeños.

Carácter del Bullmastiff

Sus genes de perro guardián se mantienen presentes en los ejemplares actuales. Esto hace que sean perfectos para cuidar tanto de una casa como de una familia. Con los suyos es muy cariñoso, juguetón y especialmente tolerante ante las travesuras infantiles. Solo hay que estar atento para que no haya incidentes debido a su gran fuerza, aunque suelen controlarla muy bien.

Les agrada pasar tiempo con los suyos, pero también necesitan independencia. A pesar de su imponente aspecto suelen ser muy sociables con las visitas. Es raro que gruñan y menos aún que se comporten de manera agresiva sin causa.

El Bullmastiff no ataca a su familia: controla el entorno y responde solo si detecta una amenaza real.

En su rol de vigilante suele ser menos amistoso y, ante cualquier peligro, se convierte en un verdadero león. Son perros seguros de sí mismos, que aunque aparenten tranquilidad siempre están atentos a todo lo que pasa. Uno de sus rasgos más marcado como guardián es que no está criado para morder. Si ve a alguien amenazante solo lo tumbará e inmovilizará.

Son perros con un carácter fuerte y pueden volverse dominantes si no se educan correctamente desde pequeños. La socialización temprana es fundamental para lograr que entablen buenas relaciones con otros canes. Por ello, no se aconseja que comparta el hogar con otras razas de temperamento similar, como el Boerboel.

¿Es agresivo? Mitos y realidades

A pesar de su tamaño y presencia intimidante, esta raza no es agresiva por naturaleza. Su temperamento tranquilo y su capacidad para controlar la fuerza lo convierten en un perro predecible y seguro cuando ha recibido educación adecuada.

La confusión surge porque en España está catalogado como perro potencialmente peligroso, lo que genera alarma injustificada. Esta clasificación se basa en la capacidad física de daño, no en su comportamiento real. Conocer los requisitos para adoptar un perro potencialmente peligroso te ayudará a prepararte antes de dar el paso. Un ejemplar bien socializado y educado es menos propenso a atacar que muchas razas pequeñas.

El perro responde solo si se siente agraviado o detecta una amenaza. Ante un intruso, su protocolo natural es plantarse con una mirada intimidante, avanzar lentamente y, si es necesario, derribar con su pecho antes de morder. Nunca busca conflictos con otros perros ni muestra dominancia con invitados que lo quitan del sofá.

SOCIALIZACIÓN TEMPRANA OBLIGATORIA

Exponer al cachorro a personas, lugares y situaciones nuevas desde las 8 semanas reduce drásticamente la desconfianza con extraños y previene comportamientos defensivos exagerados en la edad adulta.

Adiestramiento y etapas críticas

Es adiestrable sin problemas y acepta el adiestramiento sin discutir el liderazgo. A diferencia de razas más reactivas, no tiene respuestas rápidas ni impulsivas: cumple órdenes a su debido momento, lo que facilita el control incluso en situaciones tensas.

La etapa más crítica es entre los 6 y los 15 meses, cuando el cachorro desarrolla su estructura ósea y muscular. Durante este período los juegos deben estar bien controlados para evitar problemas de crecimiento en cadera y codo. El ejercicio debe ser moderado y progresivo, nunca forzado.

Por su temperamento tranquilo no necesita ejercicio continuo ni adiestramientos intensivos. Bastará educación básica consistente y ejercicio moderado diario. Tres paseos cortos al día son suficientes incluso en apartamento.

Responde mejor a refuerzo positivo que a correcciones duras, y es muy intuitivo para detectar malas intenciones en personas, lo que lo convierte en un guardián natural sin necesidad de adiestramiento específico en ataque.

Antes de adoptar: lo que debes saber

El Bullmastiff no es un perro para dueños primerizos. Su fuerza física y carácter sobreprotector exigen experiencia previa en manejo de razas grandes. Aunque es tranquilo en casa, su instinto de guardián requiere una mano firme pero justa desde el primer día.

Necesita socialización intensiva desde cachorro con otros perros y personas desconocidas. Sin ella, puede desarrollar desconfianza excesiva hacia extraños y problemas de convivencia con otras mascotas. Esto no es opcional: es la diferencia entre un perro equilibrado y uno problemático.

Prepárate para sus características físicas: babea, respira fuerte y ronca. Muda pelo una vez al año de forma masiva. Es limpio y aprende rápidamente a no hacer necesidades en casa, pero requiere rutina de paseos diarios. Necesita actividad física moderada pero consistente, no sesiones intensas. Dos o tres paseos cortos diarios son suficientes incluso en apartamento.

Alimentación de calidad y visitas regulares al veterinario son obligatorias. Su predisposición a displasia de cadera y problemas oculares hace imprescindible un examen veterinario exhaustivo antes de la adopción y controles periódicos en la edad adulta.

Orígenes del Bullmastiff

Esta raza surge del cruce entre el Bulldog y los Mastiff. Tiene su génesis en la campiña inglesa a finales del siglo XIX, aunque también se identificaron ejemplares con características similares en la Península Ibérica. De hecho, Catalina de Aragón llevó varios de estos perros al Reino Unido cuando viajó para casarse con Enrique VIII.

En sus orígenes fueron utilizados como guardianes de grandes cotos privados de caza. También estuvieron entre los preferidos de los guardabosques, ya que por sus cualidades eran ideales para combatir a los cazadores furtivos. La variedad fue reconocida oficialmente en 1924.

Características físicas del Bullmastiff

Imponen por su presencia física. Cuentan con huesos grandes y una musculatura poderosa que se aprecia en un lomo fornido, un pecho profundo y unas patas bien desarrolladas.

Tienen además una cabeza gruesa y eminentemente cuadrada. El hocico es ancho y más bien corto, con una mandíbula firme y marcada. La zona del morro y los ojos están recubiertos por una máscara oscura. Estos pueden ser castaños, color avellana o negros, pero no amarillos o ámbar. La mirada es serena pero intensa. Sus orejas suelen tener forma de V y caen hacia los costados.

El pelo es corto, áspero y bien pegado a la piel en todo el cuerpo. El color más habitual es el leonado, pero también son comunes otras tonalidades como: arena, marrón rojizo, hígado e incluso atigrados.

Altura: 55-70 cm. Peso: 45-70 kg. Esperanza de vida: 8-10 años.

Cuidados del perro Bullmastiff

Los canes de esta raza se adaptan perfectamente a cualquier ambiente. Pueden vivir sin problemas en un piso de ciudad, en una casa o en el campo, aunque preferirán un sitio con espacio para jugar dentro del hogar.

Si vives en un apartamento urbano necesitarás pasearlo al menos tres veces al día. No son extremadamente activos, por lo que un ejercicio moderado será suficiente para que se mantengan equilibrados. Los juegos deben estar bien controlados hasta los 15 meses de edad, para evitar problemas de crecimiento en los huesos.

Son muy aseados y aprenden sin problemas a no hacer sus necesidades en casa. Además son silenciosos, lo que será un plus a la hora de lidiar con los vecinos. El pelaje no te causará dolores de cabeza: un cepillado a la semana bastará para deshacerse del pelo muerto. Durante el periodo de muda (en primavera) deberás hacerlo como mínimo una vez al día.

Por otro lado poseen una piel muy sensible, por lo que no se recomienda bañarles muy seguido: solo cada par de meses si es realmente necesario y con jabones de pH neutro. El secado a conciencia entre los pliegues de la cabeza y detrás de las orejas evitará la aparición de hongos.

Salud de la raza Bullmastiff

Al ser canes muy resistentes, suelen gozar de buena salud. Sin embargo, tienen predisposición genética a enfermedades de crecimiento como la displasia de cadera y de codo.

El síndrome de Wobbler, un padecimiento centrado en la zona cervical de la columna, también se da con cierta frecuencia. Lo común es que se detecte a partir de una rigidez en el cuello o de un caminar tambaleante.

Las afecciones oculares se presentan igualmente con regularidad. Por ejemplo el entropión, una anomalía en los párpados que puede derivar en infecciones. También la displasia de retina, una condición hereditaria que se detecta a partir de las 6 semanas de edad y que no tiene tratamiento.

Finalmente, no deben descuidarse otras dolencias como la torsión de estómago, el hipotiroidismo o la dermatitis canina. Por eso es importante acudir a las revisiones periódicas con el especialista.

Preguntas frecuentes

¿Los bullmastiffs atacan a sus dueños?

No. El Bullmastiff no ataca a su familia. Controla el entorno y es atento a sospechosos, pero responde solo si detecta una amenaza real. Primero avisa plantándose en el suelo con mirada intimidante antes de actuar.

¿Requieren licencia especial en España?

Aunque están catalogados como potencialmente peligrosos en algunas comunidades autónomas, no están en la lista oficial estatal de razas prohibidas. Consulta la normativa local de tu municipio, ya que varía según la región.

¿Se llevan bien con otros perros?

No de forma natural. Requieren socialización intensiva desde cachorro. Sin ella, pueden mostrar dominancia o desconfianza hacia otros canes. Una vez socializados correctamente, conviven sin problemas, aunque no buscan compañía canina.

¿Cuánto cuesta un Bullmastiff?

El precio orientativo ronda los 1500€ en criaderos registrados. Varía según pedigree, línea de sangre y garantías de salud. Siempre verifica que el criador realice pruebas de displasia de cadera y ojos antes de la venta.

¿Cuál es su esperanza de vida?

El Bullmastiff vive entre 8 y 10 años. Una buena alimentación, ejercicio moderado y controles veterinarios regulares pueden ayudar a maximizar su calidad de vida en esta etapa.

¿Es apto para familias con niños pequeños?

Sí, pero con supervisión. Su tolerancia con los niños es excepcional, pero su fuerza puede causar accidentes involuntarios. Enseña a los niños a respetar su espacio y nunca dejes al perro solo con menores sin vigilancia.

Un guardián para dueños comprometidos

El Bullmastiff es ideal para familias con experiencia que buscan un perro leal, tranquilo y protector. No es un perro de compañía pasivo, sino un guardián que requiere educación consistente, socialización temprana y compromiso a largo plazo. Si estás dispuesto a invertir tiempo en su formación, obtendrás un compañero extraordinariamente fiel y seguro.

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