Estrés en perros

By Published On: April 23rd, 2026

El estrés es una reacción fisiológica, es decir, normal, del organismo ante distintas situaciones que se perciben como amenazas. El estrés nos prepara para actuar, manteniéndonos en una tensión física y emocional.

Tiene importancia en la supervivencia de las especies, pero, cuando se prolonga en el tiempo sin que realmente exista una amenaza, puede afectar mucho al bienestar psicológico y tener repercusiones en la salud física. ¿Qué es el estrés en perros? Lo explicamos en el siguiente artículo.

Causas de estrés

Son múltiples los motivos que pueden hacer que un perro experimente estrés. Es importante saber identificarlos para intentar evitarlos todo lo posible. Estos son los más habituales:

  • Mudanzas: los cambios de casa son una fuente de estrés para muchos perros, que deben acostumbrarse a un nuevo espacio, olores, rutinas, etc. Mucho más grave será la situación para aquellos que cambian de domicilio por abandono. La separación de quienes para ellos eran sus cuidadores es un factor grave de estrés, así como cualquier otro evento traumático.
  • Ruidos fuertes: petardos, truenos, obras y, en general, cualquier ruido de origen desconocido e inexplicable para el perro puede generar una situación de estrés.
  • Traslados: nos referimos a los viajes en cualquier medio de transporte y a las estancias en el extranjero, por ejemplo, con motivo de unas vacaciones.
  • Cambios en la rutina: aunque no haya una mudanza, si en el hogar se producen cambios importantes, como el fallecimiento de un cuidador, la llegada de nuevos miembros a la familia, otro trabajo con distinto horario, etc., el perro puede responder con estrés.
  • Mal manejo: este punto engloba todas aquellas acciones que repercuten en el bienestar del perro. Por ejemplo, dejarlo mucho tiempo solo, no proporcionarle la suficiente estimulación tanto a nivel psicológico como físico, no sacarlo a pasear, no permitir que interactúe con otros animales y/o personas, etc., en definitiva, no cubrir con los cuidados básicos que garantizan su bienestar. También incluimos aquí la falta de socialización adecuada.
  • Factores genéticos: la genética de cada ejemplar puede hacer que tenga una mayor o menor predisposición a padecer estrés.

Signos clínicos de estrés

No todos los perros con estrés van a exteriorizarlo con la misma sintomatología, pero sí hay algunos signos clínicos principales, bastante fáciles de identificar, que nos pueden poner en alerta. Suelen afectar al carácter y al comportamiento del perro. Destacamos los siguientes:

  • Aumento de la actividad, con un exceso evidente de energía y nerviosismo o, al contrario, notable apatía. También pueden darse ladridos incesantes, un estado permanente de alerta y reacciones exageradas en distintas situaciones.
  • Aparición de estereotipias, es decir, comportamientos repetitivos sin ningún objeto, como dar vueltas sobre sí mismo, perseguirse la cola, etc.
  • Jadeos que no se asocian con un episodio de calor o de ejercicio.
  • Mucho miedo, por ejemplo, el perro se vuelve muy asustadizo ante cualquier estímulo.
  • Rascados, mordisqueos o lamidos constantes de determinadas zonas del cuerpo.
  • Caída del pelo y, en general, peor aspecto del manto.
  • Desobediencia ante órdenes a las que hasta entonces respondía perfectamente.
  • Rigidez apreciable en la musculatura.
  • Destructividad, provocando destrozos en cualquier elemento que se deje a su alcance.
  • Evacuación inadecuada, esto es, orinar y defecar en el interior del hogar. Es fundamental entender que el perro no actúa así por fastidiar ni lo hace a propósito. Estos comportamientos son resultado de su sufrimiento. Nunca debemos castigar ni reñir a los perros en estas situaciones.
  • Cambios en la alimentación, dejando de comer o aumentando el apetito. Algunos ejemplares pueden ingerir sustancias no comestibles, como tierra, piedras, tela o excrementos. Es un fenómeno conocido como pica.

Tratamiento del estrés

Algunos de los signos clínicos de estrés que hemos mencionado pueden aparecer en ciertas enfermedades. Por ejemplo, un perro con problemas de vejiga o riñón puede orinar dentro de casa o un ejemplar con dolor es posible que se lama insistentemente la parte del cuerpo dolorida.

Por este motivo, ante cualquier anomalía detectada en nuestro perro, la recomendación es acudir al veterinario. Si el profesional nos confirma que está sano, debemos evaluar sus condiciones de vida e informarnos sobre si estamos cubriendo o no sus necesidades.

En otras palabras, tenemos que revisar si el perro pasa demasiado tiempo solo, hace el suficiente ejercicio, interactúa con personas y otros animales, puede jugar, cuenta con un espacio seguro y rutinas marcadas, etc. Debemos corregir todos los aspectos negativos y prevenir estas situaciones siguiendo pautas para facilitar los cambios.

Si no podemos o no notamos mejoría, la recomendación es contactar con un experto en comportamiento canino o etólogo. Este profesional puede examinar la situación y ayudarnos a implantar todas las medidas necesarias.

Para solucionar estos problemas resulta crucial que las medidas implantadas las sigan todos los componentes del hogar. Aun así, hay que tener presente que es imprescindible tener paciencia, pues los resultados pueden tardar en llegar.

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